Panamá – NO NECESITA TRATADO DE LIBRE COMERCIO

bandera_panamaLa letra del tratado, firmado hace dos años, sólo favorece a EEUU. Panamá le entrega a ese país sus derechos soberanos sobre la propiedad intelectual, sobre la producción de fármacos y la salud alimenticia. En materia de importaciones, Panamá le cede privilegios a los productos agrícolas, médicos y de la construcción de EEUU. El Congreso de EEUU está exigiendo la renegociación del proyecto de acuerdo comercial. Por un lado, está planteando que Panamá reforme su legislación de sociedades anónimas. Por el otro, le pide a Panamá que reforme su Código de Trabajo.

El 28 de junio de 2007, hace dos años, los gobiernos de Panamá y EEUU firmaron un Tratado de Libre Comercio (TLC) que colocaba al país y a la totalidad de su población bajo la irracionalidad del mercantilismo norteamericano. Toda la política económica que preside las acciones de Washington han demostrado ser inviables y conducentes al fracaso. Desde septiembre de 2008 EEUU se encuentra en una profunda recesión que tiende a agudizarse y no tiene aún señales de mejorarse. Su prioridad es buscar mercados donde vender su producción y está cerrando todas las vías de escape de sus propios fondos.

En otras palabras, EEUU ha renegado toda intención de desarrollar una política de apertura económica y de libre comercio. Si antes predicaba esta política, por razones de Estado, en la actualidad ha regresado sin pena ni gloria a las viejas políticas proteccionistas de “Buy American” (compra productos hechos en EEUU). A pesar de ello, los gobernantes saliente y entrante de Panamá, siguen gastando millones en contratar los servicios de “consejeros” para cabildear al Congreso del país del norte a favor de un acuerdo comercial.

En la actualidad, desde que Barack Obama llegó a la Casa Blanca , el Congreso de EEUU está exigiendo la renegociación del proyecto de acuerdo comercial.

El presidente Martín Torrijos, que se despide de su puesto, se desentendió de todo problema relacionado con las relaciones entre Panamá y EEUU. Su amigo era George W. Bush y no tuvo oportunidad de establecer un vínculo con Obama. El presidente entrante, Ricardo Martinelli, asegura que hará todo lo posible para que el Congreso de EEUU apruebe el tratado comercial. Para ello tendría que ir nuevamente a la Asamblea de Diputados – donde su “Alianza por el Cambio” tendrá una cómoda mayoría – para reformar las leyes mencionadas más arriba.

A Torrijos nunca se le ocurrió negociar con EEUU. Su papel se redujo a imponerle, entre 2004 y 2007, a todos los grupos sociales panameños así como a la Asamblea de Diputados, la propuesta de EEUU. Martinelli no parece tener otra agenda. En todo caso, si Martienlli quiere un tratado comercial con EEUU debería renegociarlo para beneficio de Panamá. En primer lugar, debería exigir quintuplicar – en un plazo de cinco años – la exportación de productos agrícolas, del mar y manufacturados a EEUU. En segundo lugar, tendría que eliminar las múltiples secciones del Tratado que perjudican a los panameños y a la producción nacional.

EEUU es actualmente el socio comercial más importante que tiene Panamá. Pero para EE. UU., Panamá es el socio número 57. La relación entre los dos países es totalmente asimétrica. Es casi ridícula. Mientras que Panamá le compró a EEUU en 2008 casi 5 mil millones de dólares en mercancías (sin incluir servicios), Panamá sólo exportó a ese país 377 millones de dólares.

Por Marco A. Gandásegui

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