¿Qué significa la gira de Rex Tillerson por América Latina?

El economista y miembro del Encuentro Sindical Nuestra América, Julio Gambina, analizó para Prensa ESNA la visita a la región de Rex Tillerson, secretario de Estado de EE.UU.

Por Julio Gambina, economista y miembro del ESNA, director del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autonoma (IEF – CTA-A) y presidente de la Fundación de Investigaciones Sociales y Políticas (FISyP)

jcgRex Tillerson es el canciller estadounidense (Secretario de Estado) de la administración Donald Trump en Estados Unidos. Es un ex CEO de Exxon Mobile, una de las principales petroleras mundiales. Es decir, Tillerson es un magnate del petróleo mundial y uno de los gerentes de la industria monopólica y trasnacional petrolera del planeta. Es uno de los ideólogos del tratamiento de la crisis energética global para resolver las necesidades de ganancias, acumulación y dominación de del poder petrolero sin preocuparse por el impacto ambiental, la afectación de los bienes comunes de la humanidad.

Este personaje esta de visita en los primeros días de febrero por America Latina y eligió tres países: uno del norte, México. Uno del Sur, Argentina. Y uno de la zona andina, Perú. Son tres países emblemáticos en materia de política asociada y amistosa con la política exterior estadounidense.

U.S. Secretary of State Rex Tillerson and Mexico's Foreign Minister Luis Videgaray shake hands after a joint news conference at the foreign ministry in Mexico CityMéxico es el país fronterizo de EE.UU. y desde hace muchos años la política externa de este país esta asociada a la estadounidense. Es más, México se aisló de América Latina con la instalación del NAFTA (el Tratado de Libre Comercio del Norte), que vincula y subordina a México y Canadá a EE.UU. y, por lo tanto, la política exterior mexicana de la pasada desde la década del noventa hasta el presente está estrechamente vinculada con las decisiones que se toman en Washington. Por tal  motivo, México acumula varios fraudes electorales recientes. Esto tiene que ver con la próxima elección mexicana, donde sectores críticos a la tradicional política neoliberal mexicana aparecen nuevamente, por tercera vez en 30 años, como una posibilidad de cambio de gobierno en México.

Lo que Tillerson fue a presentar en ese país fue presentar la política exterior de EE.UU. no solo para México sino para toda América Latina, que queda claro que es una critica al libre comercio tradicional para configurar un nuevo libre comercio favorable a la s empresas estadounidenses y la política exterior del país de Trump.

Un eje central de esta política del imperio es deteriorar las posibilidades del gobierno popular y revolucionario de Venezuela, por eso en Argentina, Perú y México un eje sustancial de la gira de Tillerson fue Venezuela. Ratificó una crítica de estos tres gobiernos emblemáticos de las derechas y las clases dominantes latinoamericanas para que rechacen las iniciativas políticas venezolanas.

Por un lado, el desconocimiento a la Asamblea Constituyente de Venezuela, el desconocimiento de la convocatoria a elecciones presidenciales para abril e ir generando las condiciones para forzar, si fuera necesario, una intervención militar. Esto es lo que en definitiva quiere Estados Unidos y no puede aún porque las políticas nacionales incluso de estos países gobernados por las derechas y las clases dominantes locales no tienen condiciones para avalar una intromisión militar. De todas maneras, buscan de cualquier modo generar un discurso político favorable a una crítica al gobierno de Nicolás Maduro.

Rex Tillerson y MacriPara el caso argentino, la subordinación del gobierno de Macri es evidente ante maniobras económicas de EE.UU., por ejemplo, las restricciones puestas a las exportaciones de biodiesel desde la Argentina a EE.UU., un tema que es a todas luces ilegal en la propia normativa internacional de la globalización liberal. Esto, aún cuando el biodiesel o la agroenergía esta asociada a dominación monopólica transnacional. Así y todo, EE.UU. como ya lo demostró antes Europa no aceptan que haya desarrollo competitivo en países subordinados como la Argentina. Y por lo tanto, la presión de los monopolios estadounidenses y de las trasnacionales de la agroenergia tratan de impedir que la producción argentina compita en su propio territorio. Lo mismo ocurrió en 2013 con Europa, donde finalmente la Organización Mundial de Comercio (OMC) le dio la razón a la Argentina.

Sobre esto, todavía la Argentina está dudando de ir en queja a la OMC y por ahora está intentando negociaciones diplomáticas y políticas con el gobierno de Trump. Uno de los temas de Tillerson en la visita a la Argentina tuvo que ver con esto.

Hay que recordar que este tema en el conflicto con Europa supuso pérdidas millonarias de exportaciones de biodiesel a ese continente durante 5 años. Ahora la situación se agrava con EE.UU. y estamos hablando de exportaciones en torno a los 2.000 millones de dólares. Esto genera un golpe al déficit comercial general y con Estados Unidos en particular también.

La gira de Tillerson se completa con Perú, que es un país que aparece como modelo de en política económica de la región. El secretario de Estado de EE.UU. lo que está haciendo es privilegiar el vinculo con estos tres países. México como su histórica puerta de entrada a los países del continente; Argentina, con el nuevo gobierno de Mauricio Macri y lo que significa su consenso electoral y hacer fuerza para cambiar la agenda critica a la política de liberalización que se desarrolló en Sudamérica y, sobre todo, en Venezuela como vanguardia; la gira se completa con Perú, que en la zona andina es expresión, junto con Chile, de la política neoliberal que pretende empujar en toda la región.

Rex Tillerson en Peru 2018La gira del petrolero Tillerson es una iniciativa política del imperialismo estadounidense, a través de uno de los funcionarios más emblemáticos del gobierno de Trump, un tema no menor porque EE.UU. necesita controlar las reservas petroleras de Venezuela. Hay que tomar la visita de Rex Tillerson a América Latina como una iniciativa política de EE.UU. para seguir dominando y apropiándose de los bienes comunes de la región pero, sobre todo, interviniendo sobre los gobiernos nacionales de América Latina y el Caribe sus posiciones políticas para seguir afirmando el carácter de país dominante en la región y a nivel mundial en un marco de crisis del capitalismo a nivel global.

 

 

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