Venezuela – LA BATALLA POPULAR PARA DEMOCRATIZAR EL LATIFUNDIO DE LAS ONDAS

venezuela«Chávez manda cerrar 34 radios y televisoras». De creer a France Presse, AP o Reuters (y por lo tanto a Le Figaro, Rue89 o Le Monde…), Venezuela se hunde en la dictadura. La Casa Blanca ha expresado su «viva preocupación» por este «nuevo ataque contra la libertad de expresión».

¿De qué se trata? Hagamos aquello a lo que han renunciado las agencias y sus fieles clientes: un repaso.

En Venezuela los colectivos por la liberación de las ondas (como la Asociacion Nacional de Medios Alternativos y Comunitarios ANMCLA , la Red de Medios Comunitarios Venezolanos o la Red Alba TV) se quejan de que la ley revolucionaria que favorece la creación de medios libres, participativos, gestionados por los vecinos, a veces se queda en letra muerta debido a la saturación comercial de las ondas. Asociaciones de todo tipo ?sindicatos, movimientos de trabajadores, organizaciones de mujeres, comunidades indígenas o afroamericanas, etc.? que desean crear una radio o una televisora asociativa, a menudo no pueden ejercer su derecho fundamental a la libertad de expresión debido al casi monopolio privado de las estaciones de radio y televisión. A escala local y regional pululan emisoras comerciales o evangelistas que viven de la publicidad o el proselitismo. Muchas veces las autorizaciones para emitir son de origen dudoso, o simplemente no existen. Por eso un número creciente de ciudadanos exigían que se acabara con la impunidad y se aplicara la ley para dejar sitio a las frecuencias comunitarias.

¿Qué dice la ley? Lo mismo que en el resto del mundo. El propietario de un medio que no renueve su solicitud de concesión en el plazo legal o emita sin permiso debe devolver esa frecuencia a la colectividad: al servicio público, a otros operadores comerciales o a los medios comunitarios. Se trata, pues, de una simple actualización de las ondas disponibles. Dicho sea de paso: estas 34 frecuencias liberadas sólo arañan un poco el casi monopolio comercial.

En agosto de 2009 el 80 % de las ondas de radio o TV locales, regionales, nacionales, por satélite o por cable, estaban en manos de los grandes grupos económicos. Sólo el 9 % eran de servicio público. Un grave déficit democrático, por tanto, que la coordinación de los medios comunitarios quiere transformar en un verdadero equilibrio democrático. Lo que reclaman es: un tercio de las ondas para los medios comunitarios, un tercio para el servicio público y un tercio para las empresas privadas.

La Internacional del Partido de la Prensa y el Dinero (PPD) no ha dejado escapar esta ocasión de denunciar la «dictadura chavista». Nos muestran primeros planos de un puñado de manifestantes que exhiben carteles escritos ex profeso para la CNN , y dicen que eso es una «protesta popular». La Agencia France Presse y Libération, tan reacios ellos a condenar el golpe de estado en Honduras (debido a su obsesión antichavista), entran en campaña contra el derecho de los venezolanos a democratizar el latifundio radioeléctrico.

Cualquier intento de democratizar las ondas es un ejemplo peligroso para unas poblaciones que, como en Francia, sufren el monopolio de los grandes grupos comerciales. Algún día parecerá irrisoria, absurda, la idea de que la comunicación humana haya estado tanto tiempo en poder de una elite de empresarios. Y que una minoría a la que nadie ha elegido, y que no responde ante nadie, haya podido cercenar durante tanto tiempo la libertad de expresión. Las acusaciones de totalitarismo no deben arredrarnos; ha llegado el momento de exigir en todas partes un derecho fundamental: la democratización de las ondas de radio y televisión.

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