Uruguay – Encuentro internacional de trabajadores alertó sobre los peligros del avance neoliberal

Delegaciones de 12 países analizaron el papel de las organizaciones sociales ante la coyuntura continental

Montevideo fue punto de encuentro de delegaciones sindicales y de organizaciones sociales que participaron de distintas actividades internacionales en nuestro país, que dejaron definiciones claras en relación al posicionamiento de los trabajadores ante el avance del neoliberalismo.

El pasado viernes, en la sede del IMPO se desarrolló el seminario internacional «El papel de las organizaciones sociales frente al avance del neoliberalismo» y el sábado 30, la Federación Uruguaya de la Salud fue anfitriona del IV Cabildo internacional de FUS que contó con la participación de delegaciones provenientes de Nicaragua, Colombia, Chile, Cuba, Argentina, Perú, Brasil, México, Uruguay y Galicia.

El seminario tuvo como eje disparador «favorecer el intercambio de análisis, en torno al avance de concepciones políticas neoliberales en el continente». Se entiende que la noción de «precariedad» está asociada a los conceptos de incertidumbre, inseguridad y vulnerabilidad «imponiéndose la flexibilización de las relaciones laborales y la privatización de la proyección social, elementos que profundizan la inseguridad social y la precarización, asociada a la pérdida de derechos sociales y civiles para la mayoría de la población».

La apertura estuvo a cargo de Jorge Bermúdez, secretario general de la FUS y los expositores fueron los economistas Julio Gambina, asesor de la CTA y Jorge Corrado de Costa Rica, ex asesor de Rafael Correa, el Prof. Pedro Balbi, dirigente de la educación y exdiputado nacional del Parlamento uruguayo.

Posteriormente, el sábado 30 en la Torre de las Telecomunicaciones de Antel, se realizó el IV Cabildo internacional con la presencia de representantes de 12 países y una de las asistentes que se destacó por su pertenencia histórica a la FUS y notoriedad política actual, fue la exdirectora y exdocente del Instituto de Formación Sindical de la Federación, Graciela Villar, actual candidata a la vicepresidencia por el Frente Amplio.

Bermúdez destacó el valor estratégico de las actividades en el actual contexto político que atraviesa el país y el continente.

«Se debatió largo y tendido sobre el rol de las organizaciones sindicales frente el avance del neoliberalismo y su incidencia desde el punto de vista del trabajo. Entendemos que desde los sectores de las clases dominantes nos vienen con el discurso sobre el futuro del mundo del trabajo, de la necesidad de la reconversión y de la capacitación.

Sobre esto último la FUS lo tiene como un tema de trabajo intenso, no en vano el Instituto de Formación Sindical surge también con ese doble rol de la formación de cuadros sindicales pero a su vez, para generar una mayor capacitación profesional de los trabajadores de la salud privada».

En este sentido, Bermúdez aclaró que a los trabajadores «no nos asusta discutir sobre los desafíos de la llamada nueva revolución tecnológica» sino que el punto de análisis está colocado en «qué escenario político se da y en qué mundo se plantea.

Hoy es un tema de debate en muchos rincones del planeta, tal como lo planteó en su momento el Comandante Fidel Castro en el año 1992». Bermúdez planteó la necesidad de discutir todos los desafíos en los distintos escenarios, incluidos los que plantean las clases dominantes.

«Hablemos de los desafíos del mundo del trabajo, cómo tener trabajo apuntando a la precarización laboral, a la ultra flexibilización, a la pérdida de todo tipo de condiciones laborales, incluidas las licencias, las licencias por maternidad y más». Sobre estos planteos se basó el seminario del viernes que tuvo como eje la incidencia del avance del neoliberalismo.

En otro orden, Bermúdez fustigó los discursos de los empresarios «o de los representantes de los empresarios a nivel político». En este sentido, dijo que tanto Luis Lacalle Pou como Ernesto Talvi «pueden ser aparentemente discursos descafeinados» e incluso que el candidato colorado «se quiere probar el sobretodo de José Batlle y Ordóñez» pero «le va a tener que hacer mucho dobladillo porque se va a pegar un porrazo, le queda grande, le queda enorme ese sobretodo a Talvi» ironizó.

Luego Bermúdez recordó que el candidato presidencial colorado «apoyó fervorosamente el último gobierno de su partido que sumió al país en una de las peores catástrofes financieras», en el año 2002, que significó «la pérdida de trabajo, salario, y el cierre de siete u ocho mutualistas».

Desde la perspectiva del secretario general de la FUS, «nosotros como dirigentes sindicales tenemos la responsabilidad no solamente de pelear por mejorar las condiciones de salario, de trabajo, y de defender todas las reivindicaciones de los trabajadores, sino también alertar sobre cuál es el escenario actual y las condiciones sobre las que están en juego dos proyectos de país en disputa, uno es el que va a marcar el camino de los cambios y el otro es el proceso que va a marcar la vuelta al neoliberalismo, con todas las diferencias que podemos tener con el gobierno del Frente Amplio, nosotros los trabajadores tenemos muy claro dónde nos paramos».

Definiciones

Bermúdez dejó en claro que defiende la independencia de los trabajadores pero reclamó un «sinceramiento» para alertar sobre el futuro y los proyectos de país que están en juego.

«Decir en términos de inocencia que gane el que gane o como decía el Toto Paniagua en Decalegrón, que gane el más mejor, sería una falta absoluta de responsabilidad de un dirigente sindical, porque a la gente hay que decirle dónde estamos parados».

En este sentido, también cuestionó los planteos recientes del exministro Roberto Kreimerman, «uno que ahora aparece como duro, cristalino y transparente, y ahora se da cuenta de algunas cosas pero estuvo 15 años cobrando los sueldos que le pagó este gobierno -que según dice ahora- es una especie de sucursal del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional».

En este sentido, el dirigente sostuvo que hay quienes ahora se colocan en un espacio «semipurista» pero que son conocidos por haber «atentado contra la unidad del movimiento sindical».

Así las cosas, Bermúdez dijo que los trabajadores deben tener una actitud crítica y no condescendiente. «Los trabajadores tenemos que preguntarnos ¿qué tuvimos durante 15 años? Y analizar si tuvimos aumentos de los trabajadores privados, 14 años consecutivos de aumentos salariales por encima del IPC, por ejemplo».

Como contracara, dijo que si se mira hacia la realidad que afronta la República Argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri «cuando vuelve la derecha deja un país devastado» y con el agravante de un «cepo cambiario» aseguró.

«Entonces me pregunto, ¿qué pasaría en Uruguay si hay un cepo cambiario? ¿A cuánto estaría el dólar?». Bermúdez dijo a La República que estos aspectos de la situación regional también fueron debatidos durante el pasado fin de semana con las delegaciones internacionales.

«Hemos logrado sumar más compañeros, generar y profundizar las relaciones internacionales, teniendo claro que el internacionalismo proletario es un valor clave que los trabajadores debemos fortalecer hoy más que nunca frente a la globalización neoliberal y frente a la avanzada del imperialismo norteamericano» sentenció.

Declaración de Montevideo

Casi simultáneamente a la actividad de FUS, se reunió el Encuentro Sindical Nuestra América (ESNA) en Montevideo.

«Asistimos a un nuevo momento de las luchas de las trabajadoras y los trabajadores en Nuestra América y en el Mundo, las que impactan en la cruda realidad de la ofensiva capitalista contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad. Por eso crece la precariedad laboral y la explotación de la fuerza de trabajo, en un marco de empobrecimiento creciente de la mayoría de la población.

En un contexto de ralentización del crecimiento el capital disputa ganancias a costa del salario e ingresos populares, desarrollando una estrategia depredadora sobre la población y el hábitat, tal como lo muestra en estas horas la destrucción del Amazonas a manos de un modelo productivo asociado al agronegocios de las transnacionales y el régimen del capital.

La dinámica de luchas populares modifica realidades nacionales y regionales. Las luchas populares en la Argentina fueron la condición de posibilidad para la paliza electoral sufrida por el gobierno de la derecha de Mauricio Macri el pasado 11/8. Del mismo modo ocurrió para el cambio político en México a fines del 2018, por lo que sin las luchas populares previas no se puede explicar el presente mexicano.

Por ello, la consolidación del triunfo electoral contra la derecha en Argentina contribuirá al desarrollo de una estrategia de contenido popular contra la ofensiva derechista encarnada en la estrategia Trump y su política exterior contra Venezuela, Cuba, Nicaragua y todo proceso de cuestionamiento a la lógica del capital.

Son las luchas y la organización del pueblo lo que puede detener el avance de los populismos de derecha o el programa de liberalización económica sustentado por los capitales más concentrados. En ese plano rescatamos los principios y motivaciones originarias para constituir el ESNA y el desafío en nuestro tiempo.

Estrategia popular

De lo que se trata es de construir una estrategia clasista, anticapitalista, antiimperialista, contra el colonialismo y el patriarcalismo, confrontando con toda forma de racismo y discriminación para darle sentido a la lucha emancipadora a favor de los derechos ampliados de la mayoría trabajadora de la población.

El compromiso del ESNA apunta a aportar al despliegue de una estrategia revolucionaria y efectiva del movimiento obrero y popular, ampliando el marco de alianzas en el camino que define en estas horas el movimiento feminista, de las mujeres y disidencias; del movimiento en defensa del medio ambiente y contra la depredación de la naturaleza; por una articulación popular que pueda confrontar con la lógica dominante del orden capitalista.

Resulta de interés en ese marco frenar la ofensiva conservadora encarnada por los Trump, Macri o Bolsonaro u otros similares, por lo que no da lo mismo los resultados electorales próximos en Bolivia, Argentina o Uruguay, donde se definen la posibilidad de habilitar espacios para un proyecto crítico a la hegemonía neoliberal, incluso capitalista, o el retroceso funcional a la explotación, el saqueo, la dependencia y la sumisión a la estrategia del imperialismo y las clases dominantes en nuestros territorios.

Desde el ESNA sostenemos la necesidad de fortalecer nuestra construcción, mejorando los diagnósticos e iniciativas políticas para una mayor acumulación política del espacio popular. La unidad de acción en la lucha y organización nos define, al tiempo que pretendemos profundizar en líneas de pensamiento y acción para confrontar contra el capitalismo y darle aliento a la transición a una nueva sociedad sin explotación.

Somos conscientes que existe diversidad de iniciativas de reagrupamiento del movimiento obrero y popular, en la región y el mundo. Desde el ESNA pretendemos cooperar en ese sentido, avanzando en nuestra lógica de construcción por más de una década.

En ese sentido, llamamos a todas las organizaciones y al activo militante asociado al despliegue del ESNA a ratificar principios y vínculos en aras de extender nuestra capacidad de acción, reconociendo los límites económicos que nos genera la ofensiva capitalista».

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