Entrevista a Jacobo Torres de León – LAB International

“Como sujeto histórico de la Revolución, la clase obrera de Venezuela debe asumir su papel rector y avanzar en la construcción del nuevo modelo”

El sindicalista Jacobo Torres de León (Caracas, 1963) es coordinador internacional de La Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST), entre otras responsabilidades. En esta entrevista, nos habla de la situación de Venezuela y del papel del sindicalismo.

¿Cómo está la situación en Venezuela?
Vivimos una situación muy compleja, que no comenzó con el presidente Nicolás Maduro, comenzó con la victoria electoral de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez en 1998.

Se agudiza luego de la siembra de nuestro Chávez, toda vez que, ante su ausencia y de cara al liderazgo emergente de Nicolás, la derecha creyó que apretando sus planes de desestabilización haría caer al gobierno legítimo a través de la guerra económica, el bloqueo de Estados Unidos y la conspiración.

En todas y cada una de las situaciones que se nos han presentado en estos años de confrontación, el pueblo venezolano y, en especial, la clase obrera han dado muestras de conciencia y valentía al enfrentar y vencer en cada circunstancia.

Cuando hablamos de intervención o injerencia externa, siempre nos viene a la mente una intervención militar. Sin embargo, la ofensiva contra Venezuela es mucho mas amplia. ¿Cómo se ejecuta la intervención imperialista en Venezuela?
Si algo ha cambiado en el mundo han sido los métodos de desestabilización y agresión. En nuestro caso, el enemigo ha combinado distintas formas que van, como ya dije, desde el bloqueo más infame, acompañado de sanciones que buscan vulnerar la economía, como ha ocurrido con Cuba desde 1962; pasando por la guerra económica, con la desaparición de los alimentos del mercado, el aumento descontrolado de los precios buscando crear malestar en la población, como hicieron en el Chile de Allende; y una modalidad que son los conflictos de baja intensidad, con complicidad de factores fascistas, creando focos de violencia en las principales ciudades e intentando quebrar la moral de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, como ya lo hicieron con otras variantes en Nicaragua en los años 80.

Ahora, en una suerte de experimento tipo Siria, el imperio crea un falso gobierno títere con factores de oposición buscando legitimar a los ojos del mundo una eventual intervención directa en Venezuela.

Ante la situación límite a la que se está llevando a Venezuela, ¿qué podemos hacer desde la solidaridad internacional con la Revolución Bolivariana?
La solidaridad ha jugado un papel importantísimo en esta confrontación. La movilización de los pueblos, las acciones permanentes de denuncia frente a las agresiones imperiales, el reconocimiento pleno al gobierno legítimo del Presidente Obrero Nicolás Maduro y a quienes lo acompañamos han impedido de muchas formas que se consolide una agresión más directa a nuestro país. Creo firmemente en la solidaridad y la unidad de acción de nuestras luchas y estoy firmemente convencido de que, en la medida de que el capitalismo ahonda su crisis que es de carácter estructural, debemos cerrar filas en la defensa de procesos como el venezolano y la profundización de las respuestas que desde los pueblos podamos generar para ayudarlo a bien morir.

¿Cómo valora usted los intentos de diálogo que impulsan México, Uruguay, Bolivia y 14 países del Caribe para evitar una situación de intervención militar y guerra en Venezuela y en la región?
En Venezuela, tenemos vocación de paz y hemos hecho nuestra la decisión adoptada en La Habana en la Cumbre de la CELAC de hacer de América Latina y el Caribe un territorio de paz. Somos militantes del diálogo, el respeto, el entendimiento y por supuesto la autodeterminación de los pueblos. El esfuerzo que se está generando desde la iniciativa de estos países, apoyados además por grandes potencias como Rusia o China, lo entendemos como iniciativa que conjura los intentos agresivos del imperio y trae paz y estabilidad a la región.

En esta situación ofensiva imperialista en el continente americano, ¿qué papel juegan herramientas como el ESNA (Encuentro Sindical de Nuestra América) y el movimiento sindical?
Desde el inicio, el ESNA ha jugado un interesante papel en la articulación de los trabajadores y sus movimientos. Recordando su declaración de principios, es importante destacar que nació para defender y apoyar los gobiernos progresistas en la región y el impulso de la agenda común de la clase en estos tiempos de crisis global. Sin distingo de afiliación internacional entre FSM o CSI, sino como factor de unidad de nuestras luchas, no sólo en el orden sindical, sino el politico. Es mucho lo que puede aportar el ESNA en esta lucha permanente de nuestros pueblos y procesos.

Siempre se han puesto en valor los avances de la Revolución Bolivariana en los ámbitos de la vivienda, sanidad, alfabetización y bienestar general de las clases populares. ¿Qué avances y mejoras ha supuesto la Revolución Bolivariana para la clase trabajadora de Venezuela?
El más importante ha sido la creación de nuestra Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST) y la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y Trabajadoras (LOTTT), luego debemos agregar todo el capítulo de derechos sociales y laborales de nuestra Constitución Bolivariana hecha con la clase obrera debatiendo igual que nuestra LOTTT redactadas siempre al calor de la clase.

Aparte de eso, todo el esfuerzo realizado por la Revolución Bolivariana en materia de estabilidad, salario y convenciones colectivas.

¿Cual es la función y el rol del sindicalismo en un proceso como el Bolivariano con un gobierno nacional que tiene como objetivo la transformación política y social del país?
Estamos, desde la llegada al poder, construyendo un sindicalismo distinto, estamos en la etapa donde la clase obrera y su dirección trascienda el economicismo para convertirse en la verdadera fuerza transformadora de la sociedad. El compañero Nicolás ha abierto el debate sobre la urgente necesidad de transformar el modelo y nos ha puerto el desafío de que sea la clase obrera la que impulse el nuevo modelo de gestión y las bases del socialismo.

Frente a un modelo que, a nuestro juicio, está agotado, un modelo capitalista, tecnoburocrático y rentista, abogamos por la propuesta de un modelo productivo, colectivo y socialista, por lo que, como sujeto histórico de la Revolución, la clase obrera de Venezuela debe asumir su papel rector y avanzar en la construcción urgente del nuevo modelo.

¿En un futuro cercano, cómo ve el futuro de Venezuela y qué podemos hacer desde el sindicalismo para frenar la ofensiva imperialista?
Más temprano que tarde, Venezuela, sin duda alguna, saldrá victoriosa de esta situación los enemigos de la patria han sido derrotados una y otras vez por nuestro pueblo y dirección y con la transformación del modelo, como dijo Nicolás, vamos hacia el despegue económico en el marco del nuevo comienzo, no exento de dificultades y peligros, pero con la convicción de que vamos a vencer.

Para nosotros, hoy el sindicalismo juega un papel importantísimo en esta etapa de la humanidad.

Soy de los convencidos que debemos ir a formas superiores de integración y unidad, por ejemplo, construir brigadas internacionales para la vida, para la defensa de procesos como el venezolano, que están librando un combate por la humanidad y apoyar desde cada trinchera los esfuerzos emancipadores de los pueblos.

Avanzamos hacia nuevos derroteros, hagámoslo juntos.

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