Nuestra América con la Revolución Bolivariana

EDITORIAL / Revista ESNA #15 

Por Hugo Blasco – Sec. Gral. de la Federación Judicial Argentina, CTA Autónoma)

La realidad actual en Nuestra América es sumamente grave. La instalación de gobiernos de derecha y el retroceso de los procesos que en los últimos años habían significado un avance en derechos y significaciones populares así lo hace posible. Quizás el caso más emblemático sea el de Brasil con la presidencia del ultra derechista Jair Bolsonaro.

El panorama hacia el futuro es de preocupación. En el corto plazo no hay demasiadas alternativas para que esta tendencia se revierta fuertemente en Nuestra América. El triunfo de López Obrador en México abre una ventana de optimismo más allá de que habrá que ver cómo se desarrolla su gestión.

Quizás el centro de atención esté concentrado este año en la Argentina donde en octubre se realizarán las elecciones presidenciales. El resultado de las mismas puede significar la continuidad de las políticas  neoliberales del gobierno de Mauricio Macri o el comienzo de un proceso de cambio que, aún con todas las debilidades y contradicciones que pudiere tener, pueda significar un freno al avance de la derecha y el capital dominante sobre el pueblo argentino.

Casi en simultáneo se llevarán a cabo las elecciones en Uruguay y en este caso se tratará de  profundizar lo que el Frente Amplio viene realizando.

Sin lugar a dudas que  esta ofensiva que sufre el continente adquiere su máximo dramatismo y envergadura en el caso de Venezuela, que si bien no es nuevo, es muy grave. Cabe recordar el intento de golpe de 2002 a Hugo Chávez donde el imperio, algunos países europeos como el de la España gobernada por José María Aznar, y sus representantes locales intentaron tirar abajo el proceso  bolivariano.

El actual y anterior intento de golpe a Venezuela nada tiene que ver con la “defensa de la democracia y la libertad” como argumentan desde Estados Unidos. Por el contrario, lo que está en juego son los grandes recursos petroleros que tiene Venezuela, que es la mayor reserva petrolera del mundo.

Pero también se busca dar una demostración de poder al resto de los países de la región. Condicionar el proceso boliviano encabezado por Evo Morales; debilitar las posibilidades de una derrota de Macri en la Argentina; condicionar aún más el proceso del Frente Amplio en Uruguay y quizás como objetivo de máxima, destruir el proceso revolucionario cubano, donde su pueblo  refrendó con una importantísima participación popular a su nueva constitución.

El desafío de la clase trabajadora es la defensa irrestricta de los derechos de los pueblos construyendo sociedades justas, democráticas, soberanas. En este sentido, el rol del ESNA debe ser el de impulsar y coordinar acciones continentales que ayuden a hacer realidad ese  objetivo desde una posición claramente clasista, anti capitalista, anti imperialista, anti colonialista, anti patriarcal y con un profundo espíritu democrático.

Viva Nuestra América!!!

Viva el Pueblo Venezolano y la Revolución Bolivariana!!!

Editorial de Hugo Blasco para Revista ESNA #15

 

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