Retos y tareas de la Nueva Central de Trabajadores en la actual coyuntura nacional

Fragmento del Documento final aprobado por el Consejo Político Nacional. Marzo de 2018.

En México, el 2018 está marcado sin duda por la coyuntura político electoral y sus posibles desenlaces. Sin embargo, es necesario no perder de vista las realidades que la preceden, la determinan y de hecho van más allá de la propia coyuntura.

El 2 de julio, nuestro desafío

La Nueva Central de Trabajadores, por su propia naturaleza, es plural y diversa, y respeta las opciones políticas que sus miembros puedan adoptar en esta coyuntura electoral. No llamaremos como NCT a votar por nadie en particular. Sin embargo, constatamos que no existe una alternativa de izquierda, de clase, del movimiento social, que nos represente en estas elecciones. Eso es un hecho incontestable.

No obstante, eso no significa que nos quedaremos esperando o mirando sin hacer algo en favor de los intereses del pueblo trabajador. De la manera más unitaria posible, debemos actuar para impedir que la derecha neoliberal entreguista se perpetúe en el poder. Es parte de la batalla por la conciencia de la gente.

Pero eso no es ni de lejos suficiente. En cualquiera de los escenarios posibles que se vislumbran para el 1 de julio estará en juego y se ve amenazado el futuro de la nación, del pueblo trabajador, de la democracia y las libertades, y la posibilidad de una transformación real de nuestro país.

Mexico 1Si la derecha neoliberal, como en otras partes del mundo, consigue ganar verdaderamente las elecciones habrá que afrontar un largo periodo de resistencia en condiciones difíciles y hay que estar preparados.

Si la derecha comete fraude electoral, seguramente se desatará un movimiento ciudadano por la democracia del que deberemos ser parte como clase.

Si los poderes fácticos imponen con un golpe violento, cualquiera sea su modalidad, la continuidad del régimen neoliberal, estallará una lucha de resistencia nacional extremadamente difícil pero que puede terminar echándolos del poder, y de la cual los movimientos sociales en general y la clase trabajadora en particular debe ponerse a la cabeza.

Pero aun en el “mejor” de los escenarios, el de que la oposición encabezada por López Obrador no sólo gane sino que la dejen ganar, ello no significa para nada que estarán garantizados los intereses y reivindicaciones del pueblo trabajador, de las comunidades y pueblos, de los jóvenes y mujeres, la democracia verdadera o el desarrollo soberano de la nación; ni siquiera es seguro que se reviertan las reformas neoliberales o se recuperen los bienes nacionales privatizados.

En realidad, lo que significará es que se abrirá la verdadera disputa, entre el capital y el trabajo, entre la democracia y el autoritarismo, entre la izquierda y la derecha, entre los movimientos sociales y los partidos, por definir el rumbo de la nación. Ahí iniciaría realmente la famosa “transición”. Pero la transición siempre va para algún lado. La derecha y los poderes fácticos, y las metrópolis imperiales, jalarán a ese gobierno hacia sus intereses o lo harán caer; la clase trabajadora, los movimientos sociales, la izquierda, debemos actuar para que ese momento político de transición, ese cambio político derivado de las elecciones, conduzca hacia la izquierda, hacia un proceso de transformación real del país bajo un gobierno constituyente verdaderamente representativo de la mayoría del pueblo mexicano. Aun para quienes desde los movimientos sociales hayan apoyado esta candidatura esta será la disyuntiva.

Es decir, nuestro principal reto no está ya en qué hacemos el 1 de julio, donde los partidos y el sistema ya tienen definidas las cosas que la clase trabajadora o los movimientos sociales ya no podemos cambiar, sino dónde estaremos y qué haremos el 2 de julio.

Por supuesto, eso no significa esperar, sino actuar desde hoy con esa perspectiva. Es decir, en cualquiera de los escenarios o desenlaces posibles sólo podremos incidir si contamos con la fuerza y la estrategia necesarias construidas a marchas forzadas desde hoy.

Tanto en los meses que siguen hasta las elecciones, como en los posibles escenarios posteriores, es imperativo construir un gran polo social alternativo capaz de influir en la conciencia de la gente, de abrir combate a la derecha neoliberal, de ser articulador del descontento social, de representar un dique contra la represión, de ser un bastión en la defensa de la democracia, de representar un verdadero contrapeso en el escenario político, de contrarrestar las tendencias de adaptación al sistema, de constituir una verdadera alternativa transformadora. Hay que empezar a hacerlo desde hoy.

Pero hay que ser objetivos e ir colocando piedra sobre piedra. Es necesario reconocer que el movimiento social y la resistencia están sumamente dispersos.

Los intentos de unidad no dan el ancho y, siendo varios, son prueba precisamente de que no hay unidad. En este camino es necesario avanzar en círculos concéntricos, en ir colocando cada engrane en su lugar. Indudablemente lo primero es relanzar la construcción de la propia NCT, retomar los acuerdos del Segundo Congreso.

Mexico 2Este es el primer nivel de unidad, el estratégico de clase, entre las organizaciones que están comprometidas en avanzar en el nivel de organización de la clase trabajadora entendida en su sentido más amplio. Retomar los acuerdos del Segundo Congreso en sus distintos carriles, de manera central retomar el lanzamiento de una campaña de organización de los no organizados en las filas de la NCT, es el primer paso indispensable.

Junto con ello, una tarea que está enfrente y es de gran importancia es la de hacer del próximo Primero de Mayo algo de mucho más trascendencia que cumplir con un ritual, sacarlo de la inercia y la marcha tradicional. El Primero de Mayo debe reposicionar en la coyuntura al movimiento sindical independiente y enviar mensajes claros y contundentes a la sociedad. Por eso la idea es lanzar una campaña de propaganda y actividades, como foros temáticos, que permita construir con fuerza las reivindicaciones y la participación en una verdadera y gran movilización unitaria. Debe ser parte de la conformación de un programa de reivindicaciones y alternativas propio de la clase trabajadora de cara a la nación.

Precisamente, en segundo lugar, todavía en el nivel de la unidad clasista, es necesario avanzar en impulsar la unidad del movimiento sindical independiente de la forma en que sea posible. El primero de mayo sería un paso en ese sentido. Debemos levantar la necesidad de construir un programa, un proyecto propio, independiente, de la clase trabajadora, reposicionarla y recuperar su protagonismo como tal en el debate nacional.

Al mismo tiempo, debemos proponernos levantar un bloque unitario con nuestros más cercanos aliados estratégicos, como la ANUEE y la Confederación de Jubilados. En el mismo nivel de unidad estratégica, aunque quizá en otra pista, deberíamos buscar consolidar las alianzas con el Consejo Indígena de Gobierno, o sea con los pueblos originarios, y con los movimientos y comunidades en resistencia a los megaproyectos, a la minería, en defensa del territorio y el agua, etc., así como con la CNTE.

Tales pasos son necesarios para buscar de una manera más sólida y eficaz una unidad más amplia con todas aquellas fuerzas sociales dispuestas a conformar un gran polo social alternativo, un sujeto social capaz de construir grandes movilizaciones y cambiar la correlación de fuerzas, cualquiera que sea el nuevo gobierno que surja. Un gran evento nacional de los movimientos sociales para discutir las perspectivas de la lucha para derrotar al neoliberalismo y avanzar en la transformación social del país más allá de las elecciones es una tarea que tenemos enfrente.

Estamos convencidos de que el tema electoral no tiene por qué ser causa de divisiones entre las organizaciones sociales y menos al interior de la NCT. Las elecciones pasarán, pero nuestros acuerdos y tareas van mucho más allá. Estamos luchando no por poner unas personas o a un partido en lugar de otros, sino por cambiar al país en favor de la nación y el pueblo trabajador. La coyuntura que se abre, la enorme crisis política que se está profundizando, aunque sin subestimar sus riesgos, podría ser favorable para darle vuelta a la tortilla, para salir del abismo y la posición defensiva a otra en la que el pueblo trabajador vuelva a tener el protagonismo en la reconstrucción de la nación. COSEJO POLÍTICO NACIONAL DE LA NUEVA CENTRAL DE TRABAJADORES.

Prensa ESNA

 

 

 

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